
La industria manufacturera argentina atraviesa un proceso de contracción estructural que redujo su relevancia en el esquema productivo nacional a mínimos históricos. Según un relevamiento de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, durante el bienio 2024-2025 el sector experimentó una caída en la producción, el uso de su capacidad instalada y el empleo, con una pérdida de 160 puestos de trabajo diarios. Este escenario derivó en que el aporte industrial al Producto Interno Bruto (PIB) retrocediera del 16,5% al 13,7%, una cifra que, según el documento, no se registraba desde hace casi un siglo.
El análisis elaborado por el Área de Estudios Sobre la Industria Argentina y Latinoamericana (AESIAL) y el Centro de Estudios de Historia Económica Argentina y Latinoamericana (CEHEAL) destaca que la caída industrial de 2024 fue del 8,8%, superando los registros negativos de la pandemia de 2020 (−7,7%) y de la crisis global de 2009 (−7,3%).
El informe puntualiza la brecha entre el desempeño fabril y el resto de la actividad: “La caída industrial fue 7,5 puntos porcentuales mayor a la de la economía nacional, que se contrajo 1,3%”. En este contexto, la manufactura se ubicó como el segundo sector más afectado, superado únicamente por la construcción.
Una economía a dos velocidades
Mientras la industria retrocedía, otros sectores mostraron una dinámica de crecimiento acelerada, evidenciando una marcada heterogeneidad. El documento de la UBA indica que:
Intermediación financiera: Creció un 25%, casi veinte veces el promedio nacional.
Sectores extractivos y servicios: Minería, agro y hotelería también superaron ampliamente la media de crecimiento del país.
En contrapartida, el Uso de la Capacidad Instalada (UCI) en las fábricas promedió apenas el 58% entre 2024 y 2025, uno de los registros más bajos de la última década. El indicador mostró una fuerte inestabilidad, llegando a pisos del 53% en marzo de 2024 y volviendo a caer por debajo del promedio hacia finales de 2025.
El sector también enfrenta un proceso de "primarización" en sus ventas externas. Las manufacturas de origen industrial (MOI) —aquellas con mayor valor agregado— vieron reducida su participación en el total exportado, pasando del 35% en 2011 al 28% en 2024, lo que representa una pérdida superior a los USD 6.000 millones.

A pesar de que hacia 2025 se observó un ligero repunte del 6,3% en el valor de las exportaciones industriales, el informe advierte que la recuperación iniciada a fines de 2024 se interrumpió a mediados de 2025 debido a tensiones en el mercado de cambios y la disminución de reservas internacionales.
La pérdida de peso relativo de la industria en el PIB es, para los investigadores, el dato más alarmante del informe: "el sector industrial fue el que más perdió participación de todos. Tal nivel de peso industrial se remonta a antes de la Segunda Guerra Mundial, casi 90 años". Esta tendencia sitúa a la actividad fabril en un nivel de actividad que hoy se encuentra un 18,5% por debajo de su máximo histórico alcanzado en el año 2011.